El teatro ha sido, desde hace siglos, uno de los entretenimientos más destacados dentro del arte y la cultura, tanto para aquellos que se consideraban cultos y nobles como para los que ni siquiera sabían leer. El teatro, de hecho, les permitía a todos ellos disfrutar de historias divertidas, trágicas o dramáticas, y servía, ya desde la Antigüedad, para expandir los mitos clásicos y contar moralejas al pueblo. Mucho han cambiado las cosas desde aquellos primeros creadores de obras, tragedias y comedias, en la Antigua Grecia. El teatro no pasa hoy por hoy por su mejor etapa, y la situación no parece estar cerca de mejorar. Durante el siglo XX, los diferentes nuevos medios de comunicación, desde la radio a la televisión, pasando por el cine y ahora Internet, parecen haber dejado muy lastrado a este espectáculo milenario.
¿Por qué la gente ya no va tanto al teatro? Es una pregunta que muchos se hacen, al comprobar como año tras año, cada vez hay menos público en este tipo de representaciones, quitando algunas obras que sí que triunfan o géneros como el teatro musical, que sí que parece tener más tirón. El teatro clásico, el de toda la vida, o el de nuevas obras emergentes, se ha convertido en un terreno complicado para poder sobrevivir. La pandemia del Covid 19 parece haber sido la puntilla para un año nefasto, en 2020, donde los teatros tuvieron que cerrar durante meses y al abrir, no pudieron contar con todo el aforo permitido. ¿Es el fin de este arte? ¿Cómo se puede reflotar un espectáculo como este? Vamos a intentar analizar la situación y encontrar los problemas y posibles soluciones.